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25 aprile

ORDESA (Huesca) - 20-23/04/07

Día 20.- Aprovechando el puente de San Jorge partimos para Ordesa seis de los componentes del Club (Javi, Santi, Pascual, Mari Luz, Julia y Joaquín). Llegamos sobre las 11 de la noche a Torla y, después de recoger las llaves, nos dirigimos al refugio Lucien Briet, por lo visto somos los únicos ocupantes. Allí dimos cuenta de una rápida cena con las viandas traídas del pueblo y, después, unos cafés para tomar contacto con la noche de Torla (casi todo cerrado).
Día 21.- Diana a las 8 horas, desayuno y partimos en coche hacia el Puente de los Navarros. Pascual, por cuidar un poco su maltrecho tobillo, prefiere reservarse para el día siguiente y hará de apoyo con el coche. Retrocedemos por la carretera hacia Torla para, a los pocos metros, tomar el GR 11 que nos guiará hacia Bujaruelo por el camino del Cebollar. Tremenda subida al principio para ir cogiendo altura, atravesamos el estrecho de los Navarros y llegamos al estrecho de la Escala, donde una oportuna cadena nos permite atravesarlo con total seguridad. De allí, empezamos a descender hacia el puente de Santa Elena por donde cruzaremos el río Ara. Desde aquí seguimos el GR por el camino del Cobatar, en un recorrido espectacular por la umbría del bosque, hasta que, ¡sorpresa! el camino se ha cortado por un alud enorme que ha arrasado todo lo que se encontraba a su paso. Después de examinar el estado de la nieve, decidimos, con mucho cuidadito, atravesar el alud. Sin embargo, a cada paso que dábamos la cosa se hacía más complicada; lo que en principio debería haber costado un par de minutos, nos llevó más de media hora y muchos sudores. Se hizo famosa la frase "Ay, la virgen", jaja. Una vez pasado el susto seguimos por el precioso bosque hasta divisar el refugio de Bujaruelo y, al llegar al final del camino, nos encontramos con un cartél que indicaba que no se recomendaba el paso por el camino a causa de un alud, ¡a buenas horas!. Unas cervecitas para relajarse contemplando el impresionante paisaje de Bujaruelo y comida en el propio refugio (Judías con chorizo y ternera, ¡calorías a tope!). Después de comer, una pequeña ruta circular hasta el desvío de Otal y regreso en coche desde el refugio hasta Torla. Comprobamos que han llegado al refugio un grupo de unos 30 chavales franceses. Cena cutrecilla en un bar de cuyo nombre no quiero acordarme y salida por el pueblo para tomar unos cafés y lo que se tercie... hay que celebrar que todo ha ido bien.
Día 22.- Diana a las 8, desayuno y, desde el mismo Torla, tomamos el camino de Turieto que nos llevará hasta la pradera de Ordesa. Vamos tomando altura por pastizales a la orilla del río Ara hasta que nos introducimos en el bosque. El recorrido es muy bonito y tranquilo, el verdor y la humedad lo invaden todo. Entramos en el valle de Ordesa y aunque el paisaje nos sobrecoge, la tranquilidad desaparece. La pradera está tomada por un montón de gente que ha venido a pasar el domingo. Desde allí, decidimos acercarnos al circo de Cotatuero. Javi decide por su cuenta subir por el circo de Carriata y atravesar la Faja Racón. Una vez que llegamos, en contínua ascensión, a la cascada de Cotatuero, decidimos montar el campamento y dar cuenta de una comida campestre. Antes, decido subir hasta las famosas clavijas de Cotatuero y así poder contemplar el majestuoso paisaje que desde allí se divisa. Una vez terminada la comida, y con el grupo ya al completo, nos bajamos hasta la pradera. Un descanso, unas cervecitas y otra vez camino de Torla por Turieto. La kilometrada fué grande, pero mereció la pena. Llegados a Torla, cae una tremenda tormenta ¡de la que nos libramos!. Para darnos un homenaje nos vamos a cenar al Duende, totalmente recomendable. Nos dimos una cena de las que no se olvidan y a tomar unos orujitos al bar del refugio. Risas, cachondeo, confraternización con el grupo de franceses, y a la camita.
Día 23.- Diana a las 8'30, desayuno y despedida de Torla. Nos dirigimos a Broto para realizar la vía ferrata del Sorrosal. Allí se une un amigo de Monzón, Pedro, que no está dispuesto a perderse esta experiencia. Después de prepararnos y revisar los equipos, nos dirigimos hacia el barranco. Nos recibe la imponente cascada del Sorrosal cayendo al vacío desde la pared. Después de atravesar el estrecho puente que nos lleva hacia la base de la pared (aún nos estamos preguntando como lo pudo cruzar Julia, je, je), examinamos el recorrido. Pascual abre la vía, le siguen Joaquín, Pedro y Javi. Los demás nos observan desde abajo y cuando desaparezcamos de su vista, aprovecharán para irse de compras (¡menudo morro!). Primeros resaltes, tramos de escaleras, clavijas, peldaños, pasamanos y, empapados de sudor, llegamos a la boca del tunel que nos introducirá en la garganta del Sorrosal. Desde la boca la vista es imponente, observamos la verticalidad de la pared y, allí abajo, nuestros compañeros apenas se divisan. Después de atrevesar el corto tunel, una serie de pasamanos nos permiten atravesar parte de la garganta, con un suelo bastante resbaladizo, y cruzando por un tronco que sirve de puente, llegamos hasta una poza donde descansamos unos minutos. Seguimos el recorrido, subiendo diferentes resaltes y espolones, para llegar a una parte final un poco menos espectacular que se atraviesa con una serie de pasamanos. Al llegar al final del recorrido, las vistas sobre Broto son extraordinarias. El equipamiento de la vía ferrata es muy bueno y bastante seguro, pero el esfuerzo físico es grande después de hora y media de recorrido. Bajamos por un sendero hacia Broto, recogemos el equipo y nos dirigimos hacia Cotefablo para comer en un área de descanso de la carretera. Nos despedimos de Pedro (¡hasta otra!) y rumbo a Zaragoza para dejar allí a Javi y seguir hasta Ateca. Durante todo el camino una cancioncita nos iba acompañando: "He visto un aluz, nananananana", jaja.
Por último, señalar que la climatología fué extraordinaria durante todo el fin de semana, y que el refugio donde estuvimos es muy económico y está realmente bien.
19 aprile

XVII MARCHA SENDERISTA "COMUNIDAD DE CALATAYUD"

El día 25 de marzo se celebró en Morata de Jiloca (Zaragoza) la XVII Marcha Senderista "Comunidad de Calatayud", organizada por el Club Comuneros de Calatayud. Hacia allí partimos siete miembros del Club (Pascual, Lucía, Santi, Francisco, Chus, Julia y Joaquín) y dos amigos de Ateca que se unieron a la jornada senderista (Andrés y Miguel). Aunque la mañana amaneció fresquita y, al llegar a Morata, nos recibieron los cerezos cubiertos de hielo, pronto lució el sol y gozamos de una mañana espléndida. La ruta se iniciaba en el Pabellón de Morata de Jiloca y, después de caminar al lado de las vías del antiguo ferrocarril Calatayud-Caminreal, nos encaminamos hacia el pueblo de Alarba, donde estaba situado un avituallamiento del que dimos buena cuenta y donde nos echamos unas buenas risas con algún despistado que nos acompañaba . La señora que atendía el avituallamiento nos enseñó, muy amablemente, una antigua capilla que están restaurando para convertirla en galería. Partimos de Alarba y nos encontramos el siguiente avituallamiento a los pies de la Ermita de Nuestra Señora de Semón que, aunque estaba fuera del itinerario, mucha gente se prestó a visitarla. De allí hacia el pueblo de Fuentes de Jiloca recorriendo una enorme rambla (dicen que una de las mayores del país) y vuelta a Morata otra vez a orillas de las vías del tren.
A la llegada, sellado de cartillas, recogida de camisetas (parecíamos la selección de Brasil, jaja) y las cervecitas de rigor. Después, degustación en el Pabellón de un rancho que nos supo a gloria (y ese caféeeeeeee, onde está) y un sorteo de material con bastante fortuna para el Club. El polar que se llevó Pascual fué fuente de toda clase de comentarios (había que ponerse gafas de sol para mirarlo).
Recorrido: 23 kms.
Dificultad. fácil